You must defeat my Dragon Punch to stand a chanceYou must defeat my Dragon Punch to stand a chanceYou must defeat my Dragon Punch to stand a chanceYou must defeat my Dragon Punch to stand a chanceYou must defeat my Dragon Punch to stand a chance
Ya se que han pasado muchos días desde mi último post, pero han sido unos días bastante desastrosos y atareados, sobre todo la semana del Pilar 2007 de Zaragoza.
Los Pilares del año pasado ya me dejaron mal sabor de boca, me refiero a que, no hice otra cosa que salir a Interpeñas y no me lo pase tan bien como otros años, es mas, me agobiaron demasiado, sobre todo el último fin de semana donde a cualquier sitio al que iba estaba abarrotado de gente y no se podía estar de ninguna manera. Así que me dije a mi mismo que si me podía ir o trabajar lo haría. Y eso es lo que he hecho, trabajar en las carpas de Valdespartera, en el nuevo recinto ferial haciendo bocadillos. Además he descubierto lo ingenuo que era con respecto al mundo de la hosteleria y la restauración. (more…)
La siguiente historia tiene lugar entre las 4:30-5:30 de la mañana del sábado 22
Volvía de fiesta y esa noche me tocaba en casa de mi padre, así que me dirigí hacia ella. Durante el camino de vuelta empezó a llover, empezó a chispear sólo un poquito, pero cuando estaba a mitad de camino ya llovía consistentemente, no llevaba paraguas y como ya me quedaba poco me dije: “Bah, porque me moje un poco no pasará nada”. Que equivocado estaba.
Llego al portal de casa de mi padre, abro, subo por el ascensor, meto la llave en la puerta y veo que no encaja. Intento sacarla, pero no puedo, entonces miro la llave y resulta que había metido la llave de casa de mi madre en la cerradura. QUE FALLO!! En mi defensa diré que no iba para nada borracho. Tras insultarme todo lo que pude y pensar en una excusa con la que no quedara como un auténtico gilipollas deficiente ante mi padre llamé al timbre. Tras los típicos 5 segundos de silencio absoluto en el que perfectamente hubiese aparecido un cactus rodante del desierto me grité a mi mismo JODER, EL TIMBRE LLEVA ESTROPEADO DESDE ANTES DEL VERANO!!! Entonces aporree la puerta, pero no hubo respuesta. Mierda, mi padre ya había entrado en un sueño por coma profundo otra vez. La llave seguía dentro.
Entonces saqué un calendario que llevaba en la cartera para ver si podía sacar la llave. Como veréis en la foto, esta llave posee una palanquita que es lo que hacía tope en la cerradura y hacía que no pudiera sacarla. Tras cargarme el calendario y un par de cosas mas de mi cartera baje al telefonillo del portal y empecé a llamar como un poseso al piso de mi padre. Como no obtuve respuesta me di cuenta de que no había nadie en mi casa aun. Mi padre se había ido a cenar con unos amigos y mi hermano aun no habría llegado. Podía irme a casa de mi madre, pero no podía dejar la puerta inutilizada si el resto de mi familia aun no había llegado, además no me quedaba batería en el móvil (jamás me había pasado) para poder avisarles. Entonces decidí que era hora de llamar a un cerrajero.
Salí a la calle, seguía lloviendo, y me fui a la cabina más cercana. Hacía como 5 años que no usaba una. Llamé al 11811 y me pedía de saldo mínimo 1.7 €, que puto robo, pero era una emergencia. La chica se tomo su tiempo en buscar el número del cerrajero y la hija puta de la cabina no hacía mas que chupar euros a la velocidad de la luz. Me pasa con la cerrajera y le explico el problema. Mientras me pide los datos voy echando monedas como si la vida me fuera en ello. Entonces la chica me pide el teléfono, que putada. Le explico que no me queda batería en el móvil y que obviamente no le puedo dar el teléfono de casa porque estoy fuera. En ese momento veo que el dinero va a acabarse (quedan 0.60 €), meto la mano en mi bolsillo, saco 1 € , (0.30 €) me dispongo a introducirlo en la ranura, me dice ella: “No te preocupes, vamos a hacer una cosa…………Tiiiiiii”NOOOOOOOOO. No llegué a tiempo maldita sea. Me había gastado como unos 6 € en la puta cabina y sólo me quedaba 2 €, estaba claro que no podía repetir la operación.
Era hora de jugarse el último cartucho. Volví a la puerta y tras mirar a la zorra de la llave con una mirada que decía: “Saluda al diablo de mi parte” decidí romperla lleno de ira y cólera. Pensé que la había jodido aun más, que estaba todo perdido y que me iba a quedar a dormir en las escaleras, pero como los designios del Señor no se pueden conocer, resulta que la parte de la llave que quedo dentro se escurrió por dentro de la cerradura y, no se como, pude meter la llave correcta y entrar en mi casa.
Al día siguiente mi padre y mi hermano no paraban de descojonarse (de mí), vi las perdidas de los cerrajeros y todo acabo en una anécdota.